Flamenco Contemporáneo

(Escribo este texto como parte de mi trabajo de comunicación para Andrés Marín, pero tengo que admitir que las palabras han salido desde la admiración a su trabajo como artista).

Andrés Marín es una excepción entre casi todos los intérpretes flamencos. Virtuosa y brillante, cuyos movimientos , estilo contemporáneo e inventiva rítmica rebasa con creces los límites del acto interpretativo. Su particular modo de interpretar la tradición flamenca y los cantes clásicos es imprescindible para comprender la evolución del flamenco en los últimos 10 años.

Marín ha convertido su carrera en un proyecto estético y cultural, más allá de un acto efímero de interpretar a los clásicos. Su trabajo se caracteriza por el esfuerzo de producir no solo interpretaciones, sino alegatos y críticas sobre las piezas que interpreta. Al mirar alguno de sus espectáculos tenemos la sensación de presenciar cómo se despliega, casi cómo se resuelve, una obra en una serie de movimientos entrelazados y cohesionados no por un par de pies, sino por un cuerpo, donde cada parte de este responde a la mente que en realidad se encuentra detrás de todo. Andrés intenta articular la danza flamenca de un modo distinto. La esencia del contrapunto es la simultaneidad de movimientos, un control prodigioso de los recursos y una inventiva en apariencia inagotable. En el contrapunto, la danza se halla siempre inmersa en un proceso de repetición por uno y por otro cuerpo, susceptible a pasar por un número infinito de interpretaciones: el resultado es el Flamenco Contemporáneo. El trabajo contrapuntístico de Marín se encuentra en la frontera en la que confluye música y racionalidad, dando como resultado la encarnación física de ambas.

Todos los bailaores aspiran a ser inconfundibles, a causar impresión, a tener una estética única y a dejar una huella social.  Andrés se acerca cada día más a lograrlo con su original interpretación que, pone en relieve su temprano acercamiento a la música y a la danza, consecuencia de su cuna flamenca, pero sobre todo, deja ver su pasión por el arte que lo empuja a una formación autodidacta caracterizada por una gran disciplina. Su carrera profesional comienza en 1992, trabaja como solista y coreógrafo en diversos espectáculos y eventos hasta 2002, año en que forma su propia compañía. Hoy persiste firmemente en cromatismo avanzado, por eso es que me atrevero a decir que Andrés Marín permanecerá firmemente anclado a la tradición flamenca a través de la historia. Por lo pronto, Marín sigue sorprendiéndolos, con su más reciente obra “La pasión según se mire”, la cual destaca su lealtad al tradicional arte jondo combinado con su personal técnica, inteligencia y gusto, convirtiéndola así en una opera aperta.

Andrés nace del fervor y el ideal de revolucionar un arte de tanta tradición, como es el flamenco, y a través de su abrumadora naturalidad seguirá rompiendo y se supera con el paso del tiempo.

Por: Montserrat Zamora González

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